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‘Sin tu mirada’

Marina elige a Ricardo

La joven por fin encuentra la felicidad al lado de Bazán y junto a Rafita y otro pequeño forman una familia. Alberto acepta su derrota y los felicita. Nova. Del 9 al 13 de julio. 17.45h

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Marina elige a Ricardo

La policía detiene a don Luis por falsificación y uso indebido de documentos oficiales. “Todo fue un error”, se excusa nervioso. Para su fortuna, el licenciado Márquez lo defiende y tras pagar una fianza consigue que quede en libertad provisional hasta el juicio. No obstante, una vez en su casa, Ocaranza vuelve a sus malos pasos y, a pesar de la prohibición  de salir del país, compra unos billetes para ir en busca de Susana y Zacarías a la República Dominicana.

Margarito y Damiana anuncian que se casarán el mismo día que Anita y Paulino. En otra parte de la vecindad, Soledad se atreve a besar a Baldomero y él por fin la corresponde.  “Es cierto lo que te dijo Toribio. Empecé a sentir cosas por ti”, declara. Felices, se dan una oportunidad.

El juez concede a Isauro la custodia provisional de Rafita y Marina llora desconsolada. Por eso, no duda en aceptar la propuesta del pérfido doctor de irse a vivir a su casa.  Damiana la acompaña y él finge que no le importa para demostrar que ha cambiado. Pero, cuando Ricardo llega de visita no puede contenerse. “Si quieres seguir viendo a tu hijo  debes poner fin a ese noviazgo”, exige.

Don Luis sorprende a Susana en su lujoso hotel y mediante un micrófono escondido debajo de la chaqueta logra grabarle la confesión de que ella y Zacarías utilizaron la cuenta de  a Añoranza para lavar dinero. Momentos después, ambos son detenidos. Nada más aterrizar en México, el hacendado corre la misma suerte. “Salió del país e incumplió las  leyes”, asegura el comandante Zamora. Prudencia visita a don Luis en prisión y acepta darle el dinero que necesite: “En cambio, a mí me perdiste para siempre”.

Llega el gran día para Damiana y Margarito y en una sencilla ceremonia civil celebrada en la vecindad  e juran amor eterno. Cuando le toca  el turno a Anita, pide permiso al juez para hacer  una pausa y hablar a solas con Paulino. “No existe ese niño. No quería perderte y cuando supe que estuviste con Vanessa sentí muchos celos así que inventé el embarazo”, revela la chica entre lágrimas. Abrumado, el músico le reprocha  sus mentiras y, sin tardar, sale corriendo en busca de Vanessa. “Esta boda se cancela. El novio fue
a buscar a quien realmente ama”, anuncia la hija de Soledad ante el estupor de los invitados, que van marchándose poco a poco.

La salud de Isauro empeora al  enterarse de que el cuerpo de Ramona apareció y es ingresado en el hospital. Lucrecia, que teme que la policía descubra también todas sus  fechorías, finge que sigue siendo su amiga y le promete ayudarlo a escapar, pero en realidad le inyecta una sustancia que le provoca un paro cardíaco. En ese momento, entra  Marina en la habitación y la mujer le clava un cuchillo en el abdomen.

Alertado por una de las enfermeras, Alberto los encuentra y mientras que por Isauro no puede hacer nada, Ríos es llevada a quirófano y el doctor Quijano la opera a vida o  muerte. Al saber que no logró su cometido, Lucrecia se pone hecha una furia y se cuela en cuidados intensivos.  “Alberto es para mí”, dice a Marina cuando está a punto de  matarla, pero de nuevo el médico aparece y lo evita.

Ayudado por Ricardo, retiene a la joven hasta la llegada de la policía y es arrestada. Durante el interrogatorio da señales de haber perdido la cordura. También en prisión, Vanessa visita a Susana y se lleva una decepción al ver que no ha cambiado y solo quiere dinero.

Pero no todo son desdichas ya que a su vuelta al trabajo se reencuentra con Paulino. “No me casé. Si tú quieres y me sigues  mando…”, dice él y, antes de  ue acabe la frase, la  joven se lanza a sus labios con pasión.

Para alejarse definitivamente de Marina, Alberto acepta una beca en el extranjero con el fin de  terminar su especialidad. Eso sí, antes realizan otras pruebas de ADN que confirman que Rafita sí es su hijo. “De corazón espero que seáis muy felices. Cuídala mucho”, le pide a Bazán.

Pasado un tiempo, Yolanda ejerce de abogada, Vanessa y Paulino disfrutan de su amor e inauguran su hacienda llamada La  Esperanza y don Luis, que queda en libertad, llora   amargamente al ver que se ha quedado solo. Marina, por su parte, se gradúa como  cirujana y vive feliz con la familia que ha formado al lado de Ricardo. “Estoy muy orgulloso de ti. Te amo”, le asegura su amado antes de besarla.

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