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Estrena este viernes la película 'El fotógrafo de Mauthausen'

Mario Casas ('Instinto'): "Casi me vuelvo majara". ¡Te contamos por qué!

Mario Casas vuelve a la tele con la serie 'Instinto', tras enfocar su carrera desde hace tiempo en el cine. ¿Su personaje? Un joven empresario traumatizado con las mujeres desde pequeño y que de mayor las utiliza. Serán ocho episodios de 45 minutos y su estreno está previsto para 2019.

Maribel Escalona / Fotos: Enrique Cidoncha
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Mario Casas

Marco Mur, tu personaje, es un hombre con aristas complejas, que arrastra un trauma de la infancia. Y para desfogarse frecuenta un club de alterne.
Sí, pero no tiene nada que ver con “Cincuenta sombras de Grey” porque en “Instinto” no hay una historia de amor. Creo que tiene otros referentes como “9 semanas y media”, “Eyes wide shut“, la serie “Billions” o “Shame”…”Instinto” me gusta porque no apuesta por lo fácil. La primera temporada es oscura, pero se abren puertas hacia la luz gracias al trabajo de Carol (Ingrid García-Jonsson) y de José (Óscar Casas), pero no hay una historia de amor. Es una película más fría, más realista.

Parece un thriller psicológico…
Así es. Vamos a ver a Marco Mur, un hombre de éxito que tiene que recurrir al psicólogo primero y al psiquiatra después para superar sus obsesiones, sus traumas. Aparte del tema erótico veremos qué pasó en su vida, por qué tiene tantos miedos, por qué no sabe relacionarse con los demás, por qué no es capaz de mantener vínculos con las mujeres. Su única vía de escape es el deporte e ir al club privado donde da rienda suelta a sus sueños eróticos porque allí todo el mundo esconde su rostro y nadie puede reconocerle.

¿Es un hombre maniático?
Mucho. Todo tiene que estar en un orden perfecto. Es maniático y obsesivo.

¿Cómo llevas el desamor de esa madre que te abandonó (Lola Dueñas) y que vuelve a tu vida 17 años después.
La serie habla de la familia y de lo difícil que puede ser a veces el hecho de que te den amor, la relación entre madres e hijos, cómo debería ser y cómo se siente uno al sentirse abandonado. Esa relación es uno de los puntos importantes de la serie.

¿Y el amor no correspondido de tu hermano José (Óscar Casas)?
José es un chaval con trastorno de TEA, una especie de autismo y está en un centro porque Marco no puede hacerse cargo de él, por su trabajo, por su personalidad y por el miedo que le da estar con su hermano porque le recuerda a todo lo que eran de niños. Marco no sabe relacionarse con su hermano, no sabe querer ni tiene las herramientas para saber abrazar o expresarse. Está bloqueado y tiene y deben desbloquearle. Y para eso busca respuestas en estos ocho capítulos.

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¿Cómo ves a tu hermano como actor? ¿Te pide consejo?
No me pide consejo, pero me pregunta cosas y si puedo ayudarle, le ayudo, claro está. Noto su admiración y yo le veo como una maravilla, una persona muy pura, con un carácter estupendo y muchísimo talento. Tiene 20 años recién cumplidos y un carisma especial. Ha compuesto un personaje en la serie con un respeto increíble hacia los chavales que padecen el trastorno de TEA, con una frescura y una dulzura que te lo quieres llevar a casa. Yo a su edad no era capaz de hacer un papel como el que hace él. Va a ser una de las sorpresas de esta serie.

¿”Instinto” es una serie cerrada?
Plantea un problema y lo cierra en esta primera temporada. Acabas sabiendo quién es Marco Mur y quién ha sido, pero la serie podría continuar desde otra perspectiva, preguntándote quién será. 

Una vía que utiliza para desbloquearse es el sexo…
Sí. Su referencia sexual es en la niñez. Dicen que todo lo que nos pasa tiene que ver con los seis primeros años de nuestra vida. Ahí se hace nuestra personalidad. Y Marco es realmente quien es, en estado puro, en el sexo. Ojo, pero no en todas sus prácticas sexuales tiene por qué estar desnudo, puede también estar vestido y mirando. Él es un tipo conocido, pero en el club y gracias a una máscara, nadie le conoce.

¿El triunfador se convierte en sumiso?
Cabe perfectamente. No hemos explorado esa vertiente en la serie, pero podría ser. Hemos trabajado más en lo que él siente emocionalmente, en por qué su vida se reduce a trabajo y sexo y parece estar vacío de toda emoción y de todo sentido; pero no hay escenas de sexo gratuitas, al contrario, yo me he peleado por ir un paso más adelante en el desarrollo de esas emociones, para que mi personaje tuviese más credibilidad.

¿Marco es adicto al sexo?
Sí, y toda adicción conlleva una huida, una desviación que es desviación de uno mismo, particularmente de una forma de verse a sí mismo.

¿Esa carga erótica es la tónica de la serie?
Sí. Pero insisto, un thriller erótico no implica que todo el rato se vea sexo explícito, sino en la carga sexual de los personajes y en el tono de la serie. Hay una secuencia, por ejemplo, de seis u ocho minutos que están dos personas en un coche. Casi no hablan pero hay una carga erótica tremenda por lo que está pasando en ese momento.

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¿Has pedido un doble en algún momento?
Noooo (risas). A la hora de la verdad me ha afectado más lo emocional de cada situación que las prácticas sexuales. De hecho, hay prácticas sexuales en las que estoy solo y hay cosas fuertes. A lo mejor no estás viendo nada, pero lo que le está pasando al personaje es fuerte. Pasa momentos de autocastigo porque en realidad Marco Mur se odia y el sexo es una manera de autocastigarse a lo largo de toda la serie.

¿El sexo se ve como algo oscuro?
No, el sexo es maravilloso se haga lo que se haga (risas). Pero sí es cierto que mi personaje pasa por momentos en los que se autocastiga.

Has llegado a “Instinto” después de rodar “El fotógrafo de Mauthausen”, película que se estrena este viernes y donde das vidaa Francesc Boix, un preso español que trabaja en el laboratorio fotográfico del campo de concentración.
Y que arriesgará su vida al planear la evasión de unos negativos que demostrarán al mundo las atrocidades cometidas por los nazis en dicho campo austríaco. Las fotografías resultaron claves para condenar a altos cargos nazis en los juicios de Nuremberg de 1946. 

Para esa película tuviste que adelgazar muchos kilos, pero ahora te veo en tu peso. ¿Qué has hecho?
Sigo obsesionado con el dulce, con los donettes, los filipinos… porque tuve que adelgazar de 86 kilos que me había engordado para hacer la película “Bajo la piel del lobo” a los 64 que pesaba en “El fotógrafo de Mauthausen”, donde tenía que parecer, si no famélico, sí muy delgado. Fueron semanas a dieta de piña y brócoli que me hicieron perder peso rápidamente. Y como dejé de fumar hace año y medio, comía chicles todo el día. Vamos, que casi me volví majara. Ahora llevo una dieta equilibrada y tengo un boxeador que ha sido un peso pesado. En la serie, Marco también utiliza el deporte continuamente para desfogarse y para destensar situaciones. Tiene un control absoluto de su vida para que en lo emocional no se desvíe.

¿Sigues siendo tan deportista? 
Llevo seis meses haciendo boxeo y me he enganchado porque es un deporte muy completo para la coordinación, para el cuerpo en lo físico y en lo mental. También voy al gimnasio hora u hora y media cada día y salgo a correr durante una o dos horas con mi perrita Cora, una bóxer blanca. Me he convertido un poco en Marco Mur (risas).

¿Quieres decir que te has obsesionado un poco con el deporte?
Pues sí. Los actores estamos un poco locos porque algo de los personajes que interpretamos se nos queda y al final, uno ya no sabe ni quién es.

¿No temes que tanto cambio de peso te perjudique la salud?
Pues sí, pero qué le vamos a hacer. Cuando estaba gordo me sentía poco ágil, todo lo contrario a lo que soy yo. Y por bajar peso, además del hambre que pasé, mantengo una ansiedad permanente de tomar dulce. Y ahora, cuando hago mucho deporte, el cuerpo me pide chocolate, hasta el punto de levantarme de la cama y acercarme a una gasolinera para comprarlo. 

 
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¿También te has vuelto un hombre controlador como tu personaje?
Todos hacemos lo imposible para no perder el control. Unos nos centramos en el deporte, otros en la comida y somos muy obsesivos de una manera u otra. Yo, de hecho, he cogido una manía horrible de tatuarme algo que tenga que ver con cada película que hago. Y de “El fotógrafo” me he tatuado en el tobillo el número de preso que tenía: 5185. 

Dada tu fiebre “tatoo”, ¿qué otros tatuajes tienes?
Ya tengo más de diez. Con “Bajo la piel del lobo” me grabé una cabeza de lobo (se sube el pantalón y me enseña un dibujo que le ocupa un cuarto de pierna). A veces los tatuajes te dan problemas en la profesión porque tienen que citarte dos horas antes para maquillarte y tapar el tatoo, pero la mayoría de los que tengo son pequeños.

¿Cuál fue el primero que te hiciste? 
El primero fue un tribal, cuando tenía 15 o 16 años. Luego, la inicial del nombre de cada uno de mi familia, otro me lo hice el día que cumplí 30 años, con mi hermana y cuatro amigos, en Las Vegas…Por mí, seguiría tatuándome, me gusta mucho. Me gustaría hacerme un tatuaje en el pecho.

Cuando hablas de tu persona en “Instinto”, hablas de la esencia del ser humano en contraste con el mundo tan superficial en el que vivimos.
Sí, parece que en las fotos de Instagram todos somos súper felices, increíbles y maravillosos, pero en el fondo, todos tenemos un pozo de oscuridad importante.

Marco es misterioso y muy solo, pero tú estás con Blanca Suárez…
Marco, a lo largo de la serie, no quiere que nadie entre en su vida y yo, con Blanca….estoy muy bien en todos los sentidos (risas). ¡Es maravillosa!

Al final, siempre el amor.
El amor contado desde diversas maneras es lo que funciona siempre. El amor y el desamor, que te hace sufrir.

 
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Man in white...

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Amor o negocios, ¿para qué tienes más instinto natural?

En el amor me equivoco mucho más, pero eso forma parte de la vida. Me rijo muchas veces por la piel, por el instinto y en el trabajo también: me dejo llevar por la sensación que me producen los proyectos al leerlos.

¿Vas a convertirte todavía más en objeto de deseo en “Instinto”…?
No lo sé, la verdad. No sé si será así para mis fans, pero a mí, como hombre, como espectador y como actor me gusta ver a Fassbender en “Shamne” o lo que hace Micky Rourke en “9 semanas y media”. Esa oscuridad es lo que me atrae.

¿Sigues estando nervioso como antaño antes de comenzar un nuevo proyecto?
Cada vez lo paso peor como actor. Me pongo mucho más nervioso en los ensayos, delante de la cámara, delante de los equipos. Antes, desde la inocencia, o desde la inconsciencia, no me ponía nervioso, tenía una adrenalina que sabía canalizar. Ahora mismo estoy más tenso. 

Hace un tiempo me dijiste que te gustaría dirigir una película. ¿Sigues con la misma idea?
Sigo, sigo, pero es complejo. Tengo que empezar por hacer cortos y con una idea afín a mí. Lo más difícil es tener una buena idea y que un guionista lo plasme en papel tal y como tú lo concibes. 

¿Vives independiente de tu familia?
Tengo mi propia casa (en las afueras de Madrid, por las Rozas) y soy independiente, pero cada dos por tres sigo yendo a casa de mis padres, al Escorial. Ellos viven en una casa estupenda y hay sitio para todos, además de los tres perros (risas). Yo prefiero vivir en una urbanización en el campo que en pleno centro de la ciudad. Ir a cenar o tomar algo un día, bien, pero nada más. Me estresa el centro. 

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❤️

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