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Charlamos con el actor justo ahora que han vuelto a detener al verdadero Manuel Charlín

Antonio Durán Morris, Charlín en 'Fariña': "Esto es un circo continuo"

"Yo no creo en las meigas, pero haberlas, haylas", suelen decir en Galicia, y la serie 'Fariña' es el mejor ejemplo. Y es que cada vez que comienza a verse la serie, ahora en Netflix, sucede algo en la vida real que tiene que ver con ella. ¿Qué ha pasado ahora? La detención de Manuel Charlín y su hijo Melchor por un alijo de 2.000 kilos de cocaína.

Roberto Cabezas y Mercedes Arroyo
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Antonio Durán Morris

Mira que han pasado años y esta gente sigue traficando. ¿Te lo imaginabas? Parece que no aprenden…
La detención de Manuel Charlín no me ha sorprendido, desde luego, siempre pensé que más o menos seguía con el 'negocio' o tenían algo que ver. Guardé cierta distancia entre la ficción y los hechos reales, pero siempre tuve muchos datos, porque soy de aquí y vivo cerca de ellos. En el caso de los Charlines era de esperar, pero jamás pensé en una operación de este calado. Nunca dejaré de sorprenderme, es un circo continuo y parece que las noticias las prepara la productora. Cuando la cosa parece que acaba, vuelve a surgir una noticia que pone la serie en el foco de nuevo. Pero no tengo más detalles de lo ocurrido.

¿Esta serie está tocada por una varita mágica?
Es curioso, también por la muerte hace unos días de Ernesto Chao -Fernández Albor en la serie-, compañero, y con el que he trabajado también en el teatro; es significativo que su último papel haya sido en esta serie. Luego está Oubiña que le encanta el circo mediático más que el tráfico de drogas, está ahí con sus memorias, que las intentó vender en la Fiesta del Alvariño, y hubo algo de jaleo. Pero sí, cada cierto tiempo, cuando la cosa se tranquiliza parece que hay alguien que dice "queremos más temporadas, aquí tenéis más material (risas)".

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Tramas tenéis de sobra, para cuatro, cinco o más temporadas.
Eso está claro, porque ellos siguieron operando mucho después de la Operación Nécora, tuvieron más causas, entraron en la cárcel... Lo más bonito de la serie ha sido contar de dónde venían estos personajes, que es lo que puede sorprender a la gente; aquí en Galicia tenemos tipos con mucha salsa (risas), y se podrían contar varias temporadas más. Y a mí me apetece muchísimo, claro, porque encima empecé con el personaje en una edad parecida a la que tenía. Es un relato muy humano, muy de aquí en Galicia, pero dependería de los guionistas. Yo siempre me he ceñido a lo que me escriben porque es una ficción, y luego con lo datos, pues recrear al personaje y asemejarlo al real. En la primera tanda se hizo con una visión muy coral, pero las familias y los clanes, son tantos, que tienen un relato personal muy fuerte y que daría mucho juego.

¿Qué ha supuesto en Galicia la serie? ¿Qué poso ha dejado?
Fue y ha sido un boom tremendo, porque llegó a tener 50 por ciento de audiencia aquí. Era una historia tan cercana, que era imposible no hablar de ella allá donde fueras. Ahora a mí me llaman Charlín por la calles e imagínate, es un problemón (risas). Es más, ahora cada vez que sale una noticia me escriben al móvil, me llaman y me dicen "¿ya has vuelto a las andadas?". Así que es difícil separar la ficción de la realidad. Me dicen cosas como si fuera yo el Charlín real. La serie ha impactado tanto y el libro es un relato tan gallego, que salió el orgullo patrio, de que por fin se cuente una historia de Galicia con grandes actores gallegos. Y eso ha ayudado.

¿En aquella época había la sensación de que Galicia era una Sicilia, pero sin tantas muertes?
A mí me pilló con 20 años, en plena movida viguesa, y sí recuerdo todas esas imágenes y noticias, pero no pensé que abarcase tanto y fuese todo tan potente. Pero claro que se conocía; de los charlines igual no tanto, pero de Sito Miñanco y Oubiña sí se hablaba mucho. Pero de Charlín veías su foto y sí que daba un poco de miedo. Me pilló en plena fiesta y nos descojonábamos cuando veíamos las noticias; ahora también nos seguimos riendo porque las noticias tienen un toque cómico. Hoy he leído, por ejemplo, que el hijo mayor, Melchor, intentó escapar en calzoncillos saltando por una ventana, una valla… y ya me estaba imaginando grabando la secuencia (risas). Con exteriores y música de Benny Hill, collejas incluidas (risas). Es que Fariña es un relato al que no le falta comedia, es menos formal que Narcos, por ejemplo, y tiene ese lado humano que encima genera noticias pintorescas.

¿Os molesta a los gallegos que se identifique a vuestra tierra con los narcos?
No, y eso que se siguen rodando mil cosas aquí sobre narcotráfico, pero es algo que la gente conoce tan bien ya, que el relato que se hizo de país cayó muy bien en nuestra sociedad; es un buen retrato de cómo surgieron esos primeros contrabandistas, el tabaco... Igual a alguien no les hace gracia, a las autoridades y la tele gallega por ejemplo, pero en la calle la acogida es acojonante.

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¿Hay otras historias de Galicia que merecerían ser contadas en televisión?
Hay muchísimas, incluso más allá del contrabando. Por ejemplo, la Galicia interior, la más rural y olvidada, como la de mi familia y el relato posterior a la Guerra Civil, con el estraperlo y demás, sería la bomba contarlo. Galicia es un país un poco olvidado, un narcopaís que fue así porque se buscó la vida para sobrevivir como pudo. Toda la zona interior que está cerca de Portugal veía luz en el país vecino y aquí no tenía. Son problemas universales, pero que visto a través de los ojos de los gallegos es muy curioso para contarlo en televisión.

¿O el wolframio gallego y su importancia en la Segunda Guerra Mundial?
Sí, porque en sus entrañas se encontraba este mineral empleado para endurecer las armas de combate, lo que hizo que sus minas se convirtieran en el núcleo de una historia en la que se mezclan explotación y maniobras secretas. Muchas familias gallegas se enriquecieron gracias al wolframio. Ha habido películas sobre el tema y sí se conoce la historia, pero no tanto como la de los narcos.

¿Sigues con el teatro?
Sí, estoy de gira por aquí con A leituga, una obra de un autor venezolano, que en otoño llevaremos a Madrid. Pronto estreno en el cine El pacto, con Belén Rueda, y tengo más proyectos, uno en el cine y una serie, pero todavía sin cerrar.

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