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Es una de las favoritas para ir al Festival con ‘Say Yay!’

La increíble historia de Barei: de Benidorm a Eurovisión pasando por Miami, Japón, Malú y ‘Velvet’

La cantante cambió de canción en el último momento y hasta la noche anterior al anuncio de los candidatos no sabía si entraba en la liza. A pocos días para la gala del lunes nos cuenta cómo se está preparando y qué podría ocurrir con los polémicos coros en español de su tema.

Gonzalo Cordero
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La increíble historia de Barei: de Benidorm a Eurovisión pasando por Miami, Japón, Malú y ‘Velvet’

“Llevo 15 años en esto remando sola y esta es mi oportunidad para que las radios y las televisiones me apoyen”. Barei ha llegado a la carrera por Eurovisión con mucho trabajo a sus espaldas y confía que su actuación en la gala del lunes sea un punto de inflexión en su trayectoria, peculiar hasta en la forma en que han entrado en la competición final.

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¿Cómo conseguiste la candidatura a Eurovisión?
Desde mi grupo de comunicación enviaron la propuesta a TVE sin contarme nada. Cuando me enteré, ya habían dicho que tenía posibilidades, y nos pidieron más canciones inéditas. Por supuesto que me pareció buena idea, desde pequeña es algo que te imaginas muchas veces pero no habría el dado por mí misma.

Así que es tu primer acercamiento al mundo Eurovisión, que es muy particular.
Sí, de hecho hace unos meses compartí bastante tiempo con Edurne porque hice la adaptación del inglés al español de la canción La última superviviente, de su último disco, Adrenalina, y estuvo grabando las voces en el mismo estudio que yo: me contaba que nunca te lo puedes imaginar hasta que lo vives. El tema de los eurofans y toda la movilización que se genera alrededor es muy grande.

¿Has vuelto a hablar con Edurne?
No pero me encantaría, porque seguro que me da buenos consejos.

 

Hablando de traducciones. ¿Por qué has apostado por un tema en inglés?
Yo creo que no es ni una ventaja ni un inconveniente. El idioma no es lo que importa, sino la canción, el artista y la puesta en escena. Eurovisión es más grande que un idioma. En TVE nos han sugerido a todos los que veníamos con un proyecto en inglés que metiésemos una parte en castellano y yo lo he hecho de la manera más sutil posible porque creo que lo único que hacía era bajar la calidad de la canción, así que lo he metido en los coros.

¿Sugerencia o ‘sugerencia’?
Te dicen que vas a tener más posibilidades de aceptación en parte del público que no entiende el inglés. Que ese grupo, por esas cuatro líneas, quizá se sienta de repente más parte de tu canción y te vote. Es una sugerencia porque realmente creen que es así; llevan muchos años en esto y ellos sabrán.  Pero también te digo que de aquí al lunes puede pasar de todo.

¿Quieres decir que no vamos a escuchar esos coros?

No lo sé… (risas) Puede pasar. Estoy en ello. Voy a intentar hacer lo mejor para la canción.

Si es solo una sugerencia y está claro que a ti no te cuadra, ¿por qué lo hiciste?
Porque en realidad somos socios. Hay que intentar ponerse de acuerdo en puntos intermedios. En todo, desde la canción que se envía. Yo he enviado un montón de canciones y ellos tuvieron que ceder en cuanto a que ellos ya habían elegido otra de las que envié y un mes antes de anunciarse que era candidata decidí que hacía una canción nueva. Me dijeron: “¿Cómo?”.

¿Say Yay! no era la primera opción?
Es la tercera o la cuarta. Este último mes he estado componiendo sin parar. De hecho creo que si tengo la oportunidad de llegar a Estocolmo, se le dará una vuelta todavía.

¿Crees que la puedes mejorar?
Siempre. Tanto yo como Rubén Villanueva, que es el productor y coautor de todos mis temas de toda mi carrera, somos de los que estudiamos el examen hasta el último segundo, hasta el ¡fuera apuntes! (risas). Al haber producido la canción desde cero en el último mes, obviamente no es como trabajar un año en una canción como ha podido hacer Xuso Jones; tienes menos tiempo pero por algo te la estás jugando, porque crees que es mejor que las anteriores. Si soy la elegida, de aquí a mayo se le daría una vuelta seguro, y también habría una versión extendida, porque el máximo de duración son tres minutos pero yo creo que la canción pide un final más prolongado.

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Rebobinemos: ¿TVE contaba con tu candidatura pero con otra canción?
No, no, no estaba cerrado. Tú les mandas las canciones y te dicen: “Si es con esta canción, puede ser que entres en la selección, nos gusta”. Podría haberse cerrado mucho antes, pero como cambié de canción, hasta que no la vieron terminada no estaba decidido, con razón. Así que en las últimas semanas empezamos a mandar maquetas de Say Yay!, nos dijeron que les gustaba y que le diéramos un empujón rápido. Hasta las 12 de la noche del día anterior a hacerse público yo no sabía al cien por cien que estaba entre los seis seleccionados, también porque había muchos trámites pendientes, y yo al ser artista independiente, sin una discográfica detrás, era complejo.

¿Por qué apostaste por Say Yay! en lugar de las anteriores opciones?
Es la mejor para empezar porque está hecha para Eurovisión, por supuesto siendo fiel a mi estilo, no iba a crear algo que luego no tuviera sentido en mi carrera. De hecho la idea es que entre en mi próximo disco, para el que ya tengo varios temas preparados. Sí buscaba que fuera más potente de sonido, con más gancho, que venda todo lo que eres en 3 minutos, lo que es muy complicado. Rubén Villanueva, Víctor Púa y yo queríamos que fuera una canción que pudiera estar dentro de, por ejemplo, una lista de Spotify con los 50 éxitos del momento, como Rihanna, Jess Glynne, Katy Perry o Bruno Mars, que suene actual con sus reminiscencias, como este último. Y que el mensaje fuera fuerte y emotivo, comprensible para todos, de lucha, de levantarse en cada intento. Y ya hablando de mí, que reflejara que yo ya llevo 15 años en esto. Es un ¡hurra! Por seguir persiguiendo los sueños. Además en Suecia se usa mucho el hurra, que está todo pensado. Igual que aquí decimos ole, allí dicen hurra. Y por último, que se pudiera bailar, porque los últimos años hemos tendido más a la balada; que yo también las canto, de hecho la primera canción que envié a TVE era una balada preciosa.

¿Cuáles son tus referentes artísticos?
Escucho de todo absolutamente. Mis influencias quizá son más el pop americano, funky, música negra, soul… Quería que mi canción tuviera un poco de eso, como le puede pasar a Bruno Mars o gente que escuchaba mucho a Michael Jackson, a Steve Wonder, Tina Turner, Bonnie Tyler… O Sia, que yo ahora la escucho mucho, quizá por eso el comienzo de mi canción es tan grave, con la voz tan rota. Say Yay! es la canción con la mejor que me lo paso de todas las que he hecho en mi vida, y creo que eso se transmitirá en el escenario. Eso sí, es muy difícil vocalmente.

¿Cómo te estás preparando para clavarlo el lunes?

Estoy haciendo un ritual diario. Yo en general soy un desastre y me subo al escenario nerviosa y sin calentar, todo lo que no se debería hacer, pero esta vez quiero estar a la altura para no defraudar a quien vote por mí; aunque no vaya a Estocolmo, que quien vote por mí lo haga convencida, porque esa gente es la que se quedará conmigo.

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¿Cómo es ese ritual?

Hago media hora de meditación nada más levantarme enfocada a conseguir objetivos: visualizar la situación, paso a paso, como los deportistas de élite. Luego me voy a correr como una hora mientras canto la canción. Me asfixio, pero es la única forma de coger fondo, porque lo más complicado de la canción es que no hay hueco para respirar. En los únicos momentos que hay más coro bailo mucho más, así que sigo subiendo las pulsaciones. Después de correr, bajo pulsaciones y ya en casa ensayo con micro la performance entera pero ya con las pulsaciones normales, y se nota mucho.

¿La puesta en escena incluirá baile?
A mí me encanta bailar. Pero no rollo coreografía, sino a mi bola. En los ensayos de aquí al lunes veré si marco algo más, pero en general es algo muy potente que busca levantar una sonrisa, que es lo que más me gusta de mi vida. Todo muy trabajado pero minimalista, sin ostentaciones.

En las quinielas estás muy arriba…

No soy la favorita en general, todos tenemos nuestros seguidores y somos favoritos para ellos. A mí lo que me hace estar muy contenta no es solo Eurovisión, que al final es un tiempo determinado que me apetece muchísimo vivir a tope y estar a la altura, sino que la gente a la que le guste en la gala del día 1 se va a quedar conmigo para siempre. Es lo que más me importa. No quiero ser favorita por un día, sino ser la banda sonora de alguien para siempre.

¿El que tenga más fans movilizados a la hora de la votación será el que gane?
Para eso también hay un jurado nacional y otro internacional, se puede equilibrar. Yo creo sinceramente que va a ir el que mejor lo haga y más lo merezca. La mayoría tenemos un directo muy bueno, no acabamos de llegar, y nos lo vamos a currar.

¿Cómo influye que no tengas una discográfica detrás?
Sinceramente creo que a nadie nos ha regalado nada, a mis compañeros tampoco, cada uno jugamos nuestras cartas como mejor podemos. Sí que le digo al público que yo llevo 15 años en esto remando sola y que una oportunidad como esta es la excusa para las televisiones y radios nacionales para apoyarme. Porque tú no puedes entrar en una radio nacional si no tienes un sello detrás. Y te lo dicen a la cara: “Me encanta tu música, me flipa tu voz pero ¿cuál es tu sello? Pues hasta luego”. Es muy triste y jode mucho. Es la puerta que llevo esperando mucho tiempo, la baza que podré jugar con las radios y los medios.

  

¿Tan imposible es hacerse escuchar en esta industria?
A mí me han cerrado muchas puertas pero tengo que decir que también me las he cerrado yo. Y no me quejo, porque ser independiente te da una libertad que no tienes con una multinacional detrás.

¿A qué puertas te refieres?
A mí me conocen en todas las discográficas: Universal, Sony… He estado con todos sentadas, y lo curioso es que a todos les gusta el proyecto pero nadie se ha acabado mojando. Piensas que quizá es por cantar en inglés, porque no tengo 18 años… Ellos sabrán y lo respeto. Pero es verdad que hace años me han ofrecido contratos y he dicho que no porque querían hacer de mí algo que yo no era. Así que las puertas se te cierran y las cierras. A día de hoy me alegro mucho porque creo que no habría hecho el disco que acabo de hacer, sino otro con el que no estaría convencida.

¿Cuáles han sido tus hitos en esos 15 años?
Con 18 años gané el Festival de Benidorm junto a otro chico. Quedamos segundos pero los primeros fueron descalificados por tongo, así que nadie lo supo. Estuve en Miami grabando con todos los músicos de Bisbal, Paulina Rubio, Ricky Martin… Pero, por mi control de calidad y exigencia, decidí no editar el disco, nadie lo conoce. Al llegar me di cuenta de lo latino que era, allí me empapé durante un año de todo eso y al llegar vi que no era la música que yo había escuchado toda mi vida, ¿qué hago yo cantando esto? No perdí nada, aproveché ese repertorio para rodar por salas de conciertos y la experiencia personal fue de las más grandes de mi vida. Empecé de cero. Me puse a componer y saqué mi primer disco con Rubén Villanueva, Billete para no volver. Y hasta Throw the Dice, mi último disco. Entre medias he compuesto para mucha gente, por ejemplo Encadenada a ti, el nuevo single de Malú; también la canción de la Champions y la de las joyas de Velvet, ambas en colaboración con Atresmedia. Y también hago muchas canciones para japoneses, sobre todo para May J., la intérprete de Frozen.

 

Ser la compositora de tu canción hace que tengas más beneficios económicos, ¿no?
Por supuesto. De hecho este año estoy empezando a recuperar todo lo que he invertido estos 15 años. Entre Eurovisión, Malú, May J.… No es lo mismo colocar un tema para publicidad, que lo hemos hecho más veces, que un single de Malú en el momento en que se encuentra ella. Así que por fin va a repercutir y voy a recuperar.

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